Mary W. Shelley: éxitos y tragedias de la ‘madre’ de Frankenstein

Mary W. Shelley: éxitos y tragedias de la ‘madre’ de Frankenstein

Publicada en 1818, Frankenstein o el moderno Prometeo es considerada la primera novela gótica de la Historia y precursora del género de la ciencia ficción, pero es también una obra de gran calado filosófico que ahonda en cuestiones como la moralidad, los riesgos de pretender ser Dios o el poder de la ciencia. Fue un éxito desde su publicación y es considerado un clásico de la literatura que ha inspirado numerosas adaptaciones -quién no recuerda al mítico Boris Karloff como la criatura en el filme dirigido por James Whale en 1931-  y ha inmortalizado a su creadora, la británica Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851).

Hija de dos filósofos, Shelley no tuvo una vida fácil, ya que su madre murió a los pocos días de nacer ella debido a una infección en el parto, y años más tarde, siendo aún una joven, desafió todas las convenciones sociales de la época al enamorarse y empezar una vida de auténtica nómada con un hombre casado, el poeta romántico Percy B. Shelley, con quien acabaría casándose años después.

En uno de los frecuentes viajes de la pareja, acompañados por Lord Byron, una noche de verano y tormenta de 1816 surgió el germen que daría vida a Frankenstein. Debido al mal tiempo que sufrieron durante esas vacaciones en Suiza, los Shelley, Lord Byron y otros amigos se veían obligados con bastante frecuencia a permanecer recluidos en el interior de la casa. Por las noches leían historias de fantasmas, hasta que Byron propuso que cada uno de ellos creara una pieza que rivalizara con las leídas hasta ese momento. A los pocos días, Mary Shelley soñó por primera vez con el monstruo del que surgiría su historia.

La muerte de su marido y sus hijos

Pero, a pesar del éxito de su criatura, el destino deparaba a Shelley pruebas difíciles: se quedó viuda muy joven, al morir su esposo en un naufragio a raíz de una tormenta en Italia, en el año 1822, y también perdió a tres de los hijos que tuvo con él. Sólo sobrevivió uno, Percy Florence, con quien estuvo muy unida.

La pérdida de su marido, que apenas tenía 30 años, sumió a la escritora en una profunda tristeza. “Y mi compañero era alguien a quien no veré más en este mundo”, escribió. Se dice incluso que Mary Shelley conservaba el corazón del difunto envuelto en uno de sus poemas, y que no se separaba jamás de él. Podría decirse que, tal y como intentaba el doctor Frankenstein en su historia, ella parecía empeñada en devolver la vida a un ser que ya no la tenía.  

Vinculada a la literatura desde la infancia, sería un error considerar a Mary Shelley simplemente como la autora de Frankenstein, ya que eso significaría pasar por alto las novelas The last man, Valperga , Perkin Warbeck, Lodora y Falkner, su vertiente poética, su lado filosófico, sus ensayos y su incansable labor como divulgadora de la obra de su fallecido esposo.

Durante mucho tiempo, fue calificada como la esposa de Percy B. Shelley y la creadora de Frankenstein, y hasta la segunda mitad del siglo XX, era difícil acceder al resto de sus otras obras. Sin embargo, la reedición de su trabajo ha logrado que su figura se haya ido analizando en profundidad. Hoy en día es considerada como una de las principales figuras del romanticismo.

Murió a los 53 años de un tumor cerebral, pero nos legó una importante obra que da testimonio de la capacidad creativa y de la fortaleza de una mujer singular.

 

Sobre el autor

Periodista especializada en libros. Me gustaría vivir en un cuento de Cortázar o vivir del cuento.

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