agosto 24, 2016

Libros para comérselos

Libros para comérselos

La gastronomía y la literatura han guardado una larga y duradera relación en toda su historia. Se han editado multitud de libros que narran las principales recetas presentes en nuestros títulos favoritos y que han inspirado a numerosos cocineros.

Dinah Fried es una verdadera amante de la cocina y de la lectura. De esta fructífera unión surgió el proyecto “Platos ficticios”,  donde muestra con todo lujo de detalles  sus creaciones culinarias.

El resultado salta a la vista, libros que están para comértelos.

 

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno (Rye by J.D. Salinger). “Cuando estoy en algún lugar, por lo general acabo comiendo un sándwich de queso suizo y un batido. No es mucho, pero te coges un montón de vitaminas de la leche. H. V. Caulfield.  Holden Vitamina Caulfield”

 

Alicia en el País de las maravillas

Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll). ” Toma un poco de vino, dijo la liebre con tono alentador. Alicia miró alrededor de la mesa pero no había más que té en ella”.

 

En la carretera

En la carretera (Jack Kerouac). “Pero me tenía que ir y dejar de quejarme, así que cogí mi bolso, apoyado tanto tiempo en ese motel y me fuí a comer. Me comí un pastel de manzana con helado, este siempre iba mejorando conforme me adentraba en Iowa, el pastel mayor, el helado más rico”.

 

El gran Gatsby

El gran Gatsby d(F. Scott Fitzgerald). “En las mesas del buffet lucían relucientes entremeses, jamones cocidos al horno con especias apoyados contra ensaladas con diseños de arlequín,  pasteles de cerdo y un pavo de un dorado oscuro”.

 

Mobydick

Moby Dick (Herman Melvill). “Nuestro apetito se agudizó por la travesía helada, en especial, la de Queequeg que vio su pescado favorito ante él, y en forma de sopa para rozar la excelencia culinaria. No nos quedó más remedio que despachar aquel plato con suma rapidez”.

 

Miedo y asco en las vegas

Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson), 1971”En ese momento abrió otra botella de tequila y partió el pomelo en cuartos, luego en octavos, después en dieciseisavos, entonces empezó a tocar sin orden lo que quedó de la fruta”. 

 

Oliver Twist

Oliver Twist (Charles Dickens). “Tan niño como era, estaba desesperado por el hambre e imprudente por su propia miseria. Se levantó de la mesa, cuchara y plato en mano, y dijo un tanto alarmado por su propia temeridad “Por favor, señor, quiero un poco más”.

 

matar a un ruiseñor

Matar a un ruiseñor (Harper Lee). “¿Qué es todo esto? preguntó mientras miraba su plato de desayuno. Calpurnia dijo “el padre de Tom Robinson le envió este pollo por la mañana”. Vaya, seguro que ni en la mismísima Casa Blanca desayunan pollo por mañana”.

Si hemos logrado abrir tu apetito literario, puedes ver más de sus creaciones en su libro, a la venta aquí.

 

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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