Marzo 28, 2017

A qué le temía tanto H.P. Lovecraft

A qué le temía tanto H.P. Lovecraft

No puedo evitarlo. A veces me surgen dudas de vital importancia sobre figuras que admiro. Como por ejemplo en qué bares de Malasaña me habría cruzado a Bukowski o qué tendría que decir George Orwell sobre el espionaje de la NSA. H.P. Lovecraft es un personaje que me fascina y me aterra a partes iguales, ¿a qué le tendría miedo el padre del terror que conocemos e la actualidad?

El mundo de Lovecraft estaba plagado de una neurosis profunda hacia todo lo que le rodeaba y recurrentes terrores nocturnos que plasmaba como nadie en su obra retorcida, oscura e hipnótica.

Para atisbar a qué le tenía miedo realmente Lovecraft, debemos acudir a sus publicaciones. El trabajo del autor resulta imposible de filmar, no por dificultades técnicas o económicas sino porque su universo es puramente literario y complejo de traducir a otros formatos. Su horror es genuino. En sus páginas residen sus monstruos y en realidad todos ellos hablan de los temores del escritor americano.

El especialista Luc Sante sostiene que Lovecraft le tenía miedo a los invertebrados, la vida marina en general, las temperaturas bajo cero, las personas obesas, las personas de otra raza, al mestizaje, las cuevas, la vejez, las grandes extensiones de tiempo, a los desiertos, océanos, ratas, a los hongos y el moho, las sustancias viscosas, a los experimentos médicos, los sueños, las texturas frágiles, el color gris, los libros antiguos o la niebla. Es decir, temía prácticamente todo del mundo que lo rodeaba.

Pero, ¿de dónde nace esta angustia profunda y amplia? Múltiples autores han tratado de estudiar por qué la mente de Lovecraft se descompuso (para más tarde componer algo único) de esta manera.
Es bien sabido que el padre del terror era un gran aficionado a la astronomía desde su juventud. Al parecer con esta afición le pasaba como a mí con su figura: le fascinaba y le atemorizada.
Charlie Stross sostiene que la astronomía alimentó su sentido de la paranoia y su temor a gran escala del mundo. La razón es que entre 1890 y 1937 (años en los que vivió Lovecraft) el concepto del universo era diferente al actual. Aunque se estaban realizando grandes avances en el conocimiento del universo, las teorías sobre La Vía Láctea – aún como un cumulo azaroso de estrellas, nebulosas y objetos no identificados – o el sol – como una masa líquida incandescente – le provocaron un temor incesante. Puedes leer el artículo completo sobre esta interesante teoría aquí.

La ausencia de sexualidad en sus obras y el tratamiento del ser humano en sus libros también hacen pensar a otros autores que la sexualidad, la procreación y el cuerpo humano en general le daban miedo.

El novelista Michel Houllebecq, que dedicó su primer libro a la figura del autor, sostiene que tocar otros seres o entidades vivientes resulta una experiencia impía y repugnante.

El padre del miedo encerraba sus propios fantasmas en los confines de un papel. Es evidente que se complacía con sus propios espantos, por eso su forma de describir nos sigue quitando el aliento. Por ejemplo, su miedo al frío no le impidió explotar esta idea y desarrollarla en varios de sus relatos (En las montañas de la locura).

Nadie mejor que la oscuridad para hablarnos de la noche, ¿verdad? Para provocar el miedo más atroz a lo desconocido, primero Lovecraft debió sufrirlo cada segundo de su vida.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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