Influencia parental: la muesca inconfundible del autor

Influencia parental: la muesca inconfundible del autor

La vida del autor confluye inequívocamente en los textos que escribe. De algún modo se derrama. No importa el origen del trauma ni el tiempo exacto que tarda en supurar una herida, al final todos los porqués desembocan en las letras, como buscando un sentido último antes de abandonar el terreno conocido de la memoria.

La familia, su influencia, el peso de nuestras decisiones, la transformación de las relaciones parentales son por lo tanto una muesca inconfundible en el sabor de cada escritor. Esta idea, creo, es válido para cualquier género literario. Porque hablemos en clave poética, narrativa o biográfica la influencia familiar siempre es un paso previo, una configuración de nosotros mismos que se expone ante el lector y que no podemos falsear.

Saturno, del autor guatemalteco Eduardo Halfón, es una guía sobre la influencia del padre tirano sobre el escritor. En apenas 68 páginas el protagonista lanza un dardo envenenado a su propio padre, centro de todos sus traumas, y desmiga la vida de otros autores célebres que sufrieron el peso de la figura paterna.

Thomas Mann se enteró de la muerte de su hijo al bajarse de un avión, años después admitió en una carta que “siempre proyectó una sombra sobre su vástago imposible de borrar y eso provocó que finalmente se quitase la vida”.

El padre de Alfonsina Storni, depresivo y alcohólico, fallece en 1906 y esto influye inequívocamente en la poetisa argentina. En el poema A mi padre recuerda tristemente “Por días enteros, vagabundo y huraño no volvió a casa, y como un ermitaño se alimentaba de aves, dormía en el suelo”. Una relación que marcó su existencia, al igual que sucedió posteriormente con la que mantuvo con su madre.

Así el narrador el omnisciente de Saturno expone de forma descarnada las faltas de su propio padre, ausente y tirano, frío y déspota que hiere su existencia de su vida. Al final, al igual que el dios Saturno hacía con sus hijos, es devorado como tantos otros por la figura absoluta, por la mirada acusadora del padre.

Pero la influencia parental no es solo un nido de traumas, también sirve de hilo conductor para la narración de nuestra propia existencia. La familia es testigo de nuestros cambios vitales, y por supuesto, de nuestras propias contradicciones. De esta idea parte el fantástico libro Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre de Sergio Gazarla.

Los recuerdos, rara vez nos son sinceros y menos cuando versan de etapas dolorosas. Gazarla realiza en su libro un relato diáfano de la relación tortuosa – pero real – con su propia madre.

Es un mea culpa, una carta de despedida complicada de digerir y una declaración de amor total. El realismo con el que describe los sentimientos y la personalidad de madre e hijo nos muestra una fotografía familiar que nos sonará a casi todos. La foto de la falta de entendimiento durante la adolescencia, la de la rebeldía, la frialdad nos buscada y la de la pérdida de una madre.

Saturno y Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre son, a fin de cuentas, dos libros que muestran la evidente influencia de la figura parental en los autores. En ocasiones actuando como salvación y otras adoptando la figura de verdugo. Pero siempre marcando una muesca singular de cada uno de nosotros.

Dicho sea de paso, Gazarla y Halfón son dos ejemplos de autores latinoamericanos exquisitos. Ambos contemporáneos, ambos marcados por la relación parental y por extensión ambos lectura recomendada queridos lectores.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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