La fascinación científica que influenció el estilo de Nabokov

La fascinación científica que influenció el estilo de Nabokov

Cuando un escritor comienza a escribir, todas sus obsesiones se sientan a la mesa junto a él. De sobra es conocida la influencia de Vladimir Nabokov sobre la literatura rusa y universal pero, ¿Qué pasión obsesiva lleva su impronta en cada uno de los textos del genial autor de Lolita? La fascinación por la ciencia. En concreto, por las mariposas.

Una rara avis que bien merece una investigación, pues la ciencia y el arte divergen tradicionalmente en su forma de trasmitirse. El arte se asocia con pasión, creatividad, e imaginación; mientras que la ciencia se entiende como una rama del saber basada en principios, causas y formulaciones exactas.

En Nabokov confluyen, de forma maravillosa, la fascinación por las mariposas y el meticuloso desarrollo de Lolita, Pnin, Pálido Fuego o La invitación a la ejecución. No es de extrañar que esa fascinación por los detalles se traslade a sus personajes – que cuentan con una precisión escrupulosa – creando universos basados esencialmente en la observación.

Una infancia marcada por los lepidópteros

El autor ruso nació en San Petersburgo – 1899 – y creció en un ático lleno de libros ilustrados sobre fauna y flora de lo más variados. A muy temprana edad comenzó a dominar los volúmenes relacionados con especies de mariposas, lo que hizo que un deseo ferviente se instalase en sus entrañas: descubrir una nueva especie.

Más adelante, tras haber pasado por Alemania, Inglaterra y Francia, se instala en Estados Unidos donde desempeña durante 6 años la labor de comisario de la colección de mariposas del Museo de la Universidad de Harvard.

Publica más de una docena de estudios minuciosos sobre diversas especies y realiza más de 1000 dibujos técnicos de los lepidópteros. Una vida dedicada a su estudio, con decenas de viajes que marcan sus estudios y descubrimientos.

Pero, ¿qué tiene esta pasión que ver con su dedicación a las letras? Mucho o todo son las únicas respuestas posibles. Los aspectos personales, artísticos y científicos de la vida de Nabokov se entremezclan de una forma casi perfecta. La naturaleza y el arte son un continuo para él.

Esta fusión no se observa solo en el estilo del autor, está presente en los múltiples simbolismos de sus obras. En Lolita la ciudad de Lepingville hace referencia a un término del argot científico que representa a los cazadores de mariposas, mientras que en ‘Los cazadores encantados’ se representa una obra asociada a las mariposas.

Este es un detalle fundamental en la obra bibliográfica de Nabokov: Los términos no son casuales. Tienen una razón de ser, incluso el caos parece componerse de causas perfectamente delimitadas.

En sus novelas y cuentos las mariposas también se utilizan para adornar un momento de deseo imposible o como un leve parpadeo que anuncia la fatalidad. Sus alas llevan la pesada carga de la subjetividad, con su carácter esquivo y complejo que encarna a la perfección  la estética Nabokoviana.

Quizás este es el mejor resumen del maestro de la novela, que lo exacto y lo inexacto confluye, como el azar y el orden que danzan permanentemente. Así sus obras. Así su vida. Él mismo explicó a un reportero de New York Times al encontrar una mariposa rara en las laderas del Etna “Este es un sentimiento que suele florecer también cuando me encuentro sentado en mi escritorio”.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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