El hombre de los dados de Luke Rhinehart o cómo conocí a vuestras madres

El hombre de los dados de Luke Rhinehart o cómo conocí a vuestras madres

La sátira funciona desde dentro: copiar el original imperfectamente, usando papel carbón estropeado, hasta deformar sus líneas maestras y que estas revelen sus fallas. Por otro lado, la sátira funciona mejor cuando la voz que la sostiene no es perfectamente consciente de estar realizando tal sátira y mantiene la ambigüedad de si sabe que está dinamitando el sistema desde dentro. Así, Luke Rhinehart, el alter ego del psiquiatra y escritor George Cockcroft, fabrica su propia (falsa) autobiografía en El hombre de los dados, rompiendo la cuarta pared en numerosas ocasiones.

La novela, publicada en 1971 e incluida por la BBC en la lista de los libros más influyentes de los últimos 50 años, nos relata las bizarras aventuras de Luke, un psiquiatra bien valorado profesional y personalmente, casado y con dos hijas, al que un buen día se le ocurre tirar un dado para decidir si bajará a violar a su vecina. Es el punto de partida de la obsesión, por el azar y por someter cualquier decisión al mandato de una lanzada de dados, en la que poco a poco consigue involucrar a su mujer, su mejor amigo, sus amantes y a varios de sus pacientes.

La novela está intercalada por citas de (falso de nuevo) El libro del dado, una especie de Biblia apócrifa de la nueva religión de los dados, que nos hace partícipes de sus fábulas y enseñanzas. También tenemos los CEETA, o Centros para la Experimentación en Entornos Totalmente Aleatorios, donde los estudiantes reciben la terapia de los dados, asumen nuevas personalidades dictadas por estos y practican todo tipo de variantes sexuales. Poco a poco, la nueva terapia del dado de Rhinehart se extiende por todo Estados Unidos, provocando un escándalo mayúsculo, primero en la comunidad psiquiátrica y luego en los medios de comunicación.

El libro está lleno de sexo explícito, actitudes amorales, violaciones consentidas (¿), desarraigo existencial y bandas proto terroristas de negros y radicales. Dos de sus subtramas entroncan con las posteriores El club de la lucha de Chuck Palahniuk y American Psycho de Bret Easton Ellis. La energía maníaca y fuera de control del narrador, Rhinehart, registra su deriva existencial con prosa contenida, culta, humor involuntario y enormes dosis de patetismo.

Probablemente hoy día sería difícil escribir El hombre de los dados, tal y como es un catálogo de posturas políticamente incorrectas. Pero la novela funciona, como todas las obras maestras, tanto en la descripción de la resaca del verano del amor Hippie como en el enrarecido y un tanto absurdo mundo psiquiátrico de entonces (y de ahora).

Así, tenemos un catálogo de figuras prototípicas de la época: el negro activista en su particular lucha contra el poder blanco a la manera de los Panteras Negras, el joven bohemio e iluminado mesiánicamente en guerra contra la máquina ( un término de la época, para definir el sistema capitalista- colonialista-opresor, que ha llegado hasta nuestros días en, por ejemplo, el nombre de la banda de Rap-metal Rage Against The Machine), la libertad sexual según la cual todos deben acostarse con todos para lograr la liberación de toda inhibición, el movimiento de la antipsiquiatría y sus ocasionales excesos en su voluntad de dejar expresar la locura sin cortapisas, la jerga psicoanalítica y su obsesión por encontrarle un significado inconsciente a casi todo, la estupidez provocada por la molicie y el bienestar burgués, el poder gubernamental ( el super yo) que finalmente corta las alas a la demencial gesta de Rhinehart.

Clásico y moderno, minimalista en su descripción de la monomanía new age obsesionada por encontrar la felicidad, de largo aliento al ofrecer reflexiones inconcluyentes ante la eterna pregunta de cómo vivir la vida, El hombre de los dados es más que un divertimento,  más que una parodia de la psiquiatría y los turbulentos años sesenta, más que un catálogo de perversiones por parte de blancos intelectuales que detentan el poder médico. Acuna la crispación con humor bárbaro, resalta el nihilismo con explosiones de lucidez soterrada, reconfigura nuestras mentes hasta formatearlas en su particular software lúdico e (ir) responsable, sin por ello ofrecer ninguna solución o dogma (fiel a su espíritu radical)

Imprescindible para entender la actual resaca que sufrimos, que no es más que la resaca de la resaca que describe el libro, la misma en la que el mundo occidental parece despertarse cada mañana, El hombre de los dados es una (muy) particular aspirina efervescente reconciliándonos con nuestra propia estupidez humana.

Demasiado humana.

Sobre el autor

Nacido y echado a perder en Negreira, un pequeño pueblo de Galicia, en 1978. Licenciado en Psicología Clínica. Escritor por afición y lector por necesidad: sin un libro a mano no se encuentra ni la mano. Amante de las cosas pequeñas con dientes, la música que no cabe en los altavoces y los hechos imposibles que pasan todos los días.

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