Eduardo Halfón y la fotografía de un recuerdo

Eduardo Halfón y la fotografía de un recuerdo

Duelo

Del latín duellum ‘guerra, combate’.

Combate o pelea entre dos, a consecuencia de un reto.

Duelo

Del lat. tardío dolus ‘dolor’.

Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien.

Cuando un autor logra desprenderse de la capa superflua de la profesión de escribir surge la literatura en mayúsculas. Eduardo Halfon relata sin aditivos, con la prosa en carne viva y demuestra que un libro breve – como la mayor parte de sus publicaciones – puede estar más cargado de profundidad que 1.000 páginas sin sustancia.

Halfon, autor guatemalteco que en 2007 fue nombrado uno de los 39 mejores escritores jóvenes por el Hay Festival de Bogotá, acaba de presentar Duelo de la mano de la editorial Libros del Asteroide. Un nuevo libro que viene a confirmar lo que Saturno (2003), El ángel literario (2004) o Monasterio (2014) nos habían anunciado: estamos ante un escritor mayúsculo, que profundiza en la esencia del ser humano como pocos contemporáneos.

Duelo es un juego de palabras breve e intencionado. Halfon expone un duelo fraternal, ese punto negro en la carretera familiar que enrarece las relaciones entre hermanos, pero también habla del dolor que se esconde tras la pérdida y el duelo necesario que debemos transitar para superarlo.

El protagonista del libro, Halfon, trata de reencontrarse con su pasado y superar los duelos generados durante la infancia. Y el autor vuelve a hacerlo: devora al lector y lo introduce súbitamente en un recuerdo. Por un momento estamos en un lago de Amatitlán rezando para alejar a los fantasmas junto a su protagonista.

Mi hermano y yo hasta nos habíamos inventado un rezo secreto que susurrábamos en el muelle antes de lanzarnos al lago. Como una especie de conjuro. Como para ahuyentar al fantasma del niño Salomón, por si acaso el fantasma aún estaba allí. Nadie en la familia hablaba de Salomón. Nadie siquiera pronunciaba su nombre.

El significado de las palabras

El juego de palabras que propone Duelo indaga en el significado de algunos vocablos y su peso sobre nuestra propia identidad. Porque nuestro idioma de alguna forma nos delimita, tal y como le sucede al protagonista cuando deja la Guatemala de su infancia para vivir en Estados Unidos. En el tránsito de un lugar a otro sufre el duelo de perder los rincones de la infancia, a algunos familiares y su lengua madre para adaptarse a las exigencias del nuevo hogar.

El libro indaga también en la mitología familiar, esas historias que escuchamos durante la infancia y que se quedan clavadas en la mente pero que rara vez recordamos con exactitud. Nuestra ficción personal. Una especie de amuleto que nos resistimos a dejar atrás.

Quizás fue una especie de trepverter, como lo habría nombrado mi abuelo, que en yídish significa aquellas palabras que se nos ocurre decir demasiado tarde, ya bajando las gradas, ya de salida.

Mientras leo Duelo no puedo evitar rememorar La memoria de los muertos un film que expone que la memoria no es tan infalible como pensamos y que los recuerdos se moldean con el paso del tiempo hasta parecerse poco a la realidad que vivimos.

También me viene a la cabeza, casi como ese rezo secreto, la voz narcótica de Sufjan Stevens en Carrie & Lowell y me doy cuenta de que el arte no es más que eso. Introducir al lector-oyente-visitante en un recuerdo, que lo piense propio, que lo sienta suyo, que suene convincente. Aunque nunca haya sucedido, porque imaginarlo  es suficiente.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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