Colombia y el realismo mágico

Colombia y el realismo mágico

Realismo mágico: Movimiento literario hispanoamericano surgido a mediados del siglo XX que se caracteriza por la inclusión de elementos fantásticos en la narración con el fin de profundizar en la realidad a través de lo mágico que hay en ella.

Apenas aterricé en Cartagena de Indias, aún dentro de la terminal del aeropuerto, ya se respiraba cultura, magia y poesía. Poco sabía yo de lo que me esperaría al adentrarme en la ciudad y perderme tras su muralla. Una cosa tenía muy clara: buscar a Gabo, seguir sus pasos y parame a siquiera tocar los muros de su casa. Sentirlo vivo.

Me equivoqué en ese deseo de “sentirlo vivo” ya que Gabo vive en cada esquina de Cartagena, es un vecino más, continúa deambulando por las calles de la ciudad caribeña, se pasea frente a la librería Ábaco mientras degusta ese delicioso café colombiano. Pasea las calles y se detiene de cuando en cuando en el Portal de los Escribidores, allá donde aquellos escribían cartas a los que no sabían leer y escribir, cartas de amor, de deseo, de alegría, de magia. Y entonces resucita a Florentino y a Fermina y tras su paseo diario regresa a esa casa teñida de color violeta y rebosante de buganvillas que recuerdan que Gabo sigue vivo.

Su huella se hace presente en cada rincón de la ciudad: en las barberías, donde aún quedan clientes que recitan poemas mientras se cortan el pelo, en las palenqueras que venden sus dulces y acceden a fotografiarse con el turista que casi no puede creer el espectáculo al que asiste, en las decenas de librerías, tras las ventanas del Teatro Heredia. Todos ellos son un Coronel que no tienen quién les escriba., Florentino Ariza y Fermina Daza, Juvenal Urbino, la tía Escolástica.

Todos están ahí, aunque no los veas y vuelven a las páginas de sus novelas cuando la muralla se tiñe oscura y el reflejo del sol embellece aún más a la joya caribeña.

Y a la mañana siguiente, vuelven a la calle y transitan entre todos los que los buscamos y aún sin verlos, nos susurran al oído que no hay lugar más bello que Cartagena y que todos ellos, sin excepción, son Gabo, el vecino invisible cuya impronta se ya se ha vuelto absolutamente imborrable.

“El escritor escribe un libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar”

Gabriel García Márquez (1927-2014)

Sobre el autor

Lectora y viajera incansable.

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