Buenos aires en boca de algunos autores clave

Buenos aires en boca de algunos autores clave

Sin las calles de Buenos Aires, no se puede escribir un tango.

No existe una mejor definición de la capital argentina que la que arroja Jorge Luis Borges unas líneas más arriba. Buenos Aires es pasión. Es la ciudad vieja pidiendo protagonismo a la carcasa industrial que la comenzó a rodear a partir de los años 20. Pero sobretodo es una fuente inagotable de historias y personajes fascinantes.

Buenos Aires es mal llamada la París de Latinoamérica, yo más bien creo que es la ciudad con la que sueña París todas las noches: Su anhelo más preciado. Quien la ha visitado sabe de ese encanto desgastado, no es casualidad que sea cuna de algunos de los literatos más importantes de la historia, ni que sus calles sean numen para artistas y soñadores.

Una manzana entera pero en mita del campo, expuesta a las auroras y lluvias y sudestadas. La manzana pareja que persiste en mi barrio: Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga”

De esta forma abre Borges el poema “Fundación mítica de Buenos Aires” nombrando epicentro de la génesis al barrio de Palermo en el que se crió entre 1901 y 1914.

Se puede pasear por estas cuatro calles sin saber de la fundación inventada del maestro bonaerense, pero uno siente de inmediato estar dentro del cuento que otro soñó. Callejeando por Palermo uno puede cruzarse el café al que Cortázar convirtió en escenario de su obra El Examen. Y la magia literaria sucede ante nuestros ojos.

Los bosques de Palermo, y en concreto El Rosedal del parque, han sido también fuente de inspiraciones para multitud de artistas, el mismísimo Cortázar le dedicó un poema a una rosa, ¿serás capaz de encontrarla en tu viaje?

Si nos situamos en pleno centro de Buenos Aires, la confitería Richmond nos invita a descubrir el lugar que albergó desde 1920 las reuniones de editores de la célebre revista Martín Fierro, con presencia de Leopoldo Marechal, Oliverio Girondo o Jorge Luis Borges.  En 2011, el local estuvo a punto de cerrar en varias ocasiones y aunque ahora no guarda su aura original si mantiene gran parte del mobiliario y un pequeño café junto a la entrada.

También hay hueco para escritores extranjeros en nuestra ruta literaria. Muchos visitantes se acercan a conocer la habitación que utilizó durante meses Federico García Lorca en el Hotel Castelar. La puerta 704 esconde el rincón en el que vivió durante 6 meses en 1933 el autor del Romancero Gitano.  La galería Güemes, en Florida 165, fue donde Antoine de Saint-Exupéry vivió de niño y que el propio Cortázar describe como territorio ambiguo donde él mismo fue a quitarse la infancia, como si de un traje usado se tratase.

Y luego está Alfonsina Storni la dama que se bebió toda la tristeza de Buenos Aires. En sus versos, las avenidas grises, las lluvias de otoño y los rincones desolados de la gran ciudad

Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero

viendo en días de otoño tu cielo prisionero

no me será sorpresa la lápida pesada.

Que entre tus calles rectas, untadas de su río

apagado, brumoso, desolante y sombrío,

cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.

No puedes finalizar tu travesía literaria sin pasar por la Plaza Garay, de Constitución que Borges tantas veces visitó y que plasmó en sus versos “El alba suele sorprenderme en un banco de la Plaza Garay”. ¿Por qué no replicar al genio de la literatura?

Uno no solo tiene la sensación de seguir los pasos de grandes autores, realmente Buenos Aires es una de la ciudades con más librerías del mundo. Imposible elegir una sola, aunque es importante destacar El Ateneo, un teatro reconvertido en librería que no deja indiferente a visitantes y paisanos. Se encuentra en Avenida Santa Fe 1860, en el barrio de Recoleta, y ocupa el espacio del teatro Grand Splendid que cuenta con más de 100 años de historia.

¿Necesitas más direcciones para llenar tu maleta de libros de tu paso de Buenos Aires? Algunas librerías que no puedes perderte son la histórica Clásica y Moderna, Eterna Cadencia o Libros del Pasaje. Su buscas una experiencia especial la librería Mi casa, situada en Villa Crespo, ofrece visitas privadas para lectores, una forma de charlar relajadamente con su dueña, Nurit, y encontrar rarezas literarias entre sus estanterías.

Nos quedamos con ganas de contaros mucho más sobre Buenos Aires, los personajes célebres que lo han poblado y lo que otros autores describieron de ella. Nos dejamos guardada para otro artículo la visión nocturna y descarnada de Roberto Arlt. 

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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