Aaron James: ‘Gilipollas’, una teoría

Aaron James: ‘Gilipollas’, una teoría

Hay quien nace con estrella y otros estrellados. En más de una ocasión habrá venido a tu mente (e incluso a tu boca) este refrán, y es que cada día asistimos a la cruda realidad: listos que están engrosando la lista del paro y listillos ejerciendo un puesto que le queda dos tallas más grande. Pero, como dice algún coach, ‘lo que es, es’, no lo podemos cambiar. Pero, sí que podemos encontrar una explicación. Y para ello está el libro Assholes, a theory, lo que en español viene a ser Gilipollas, una teoría, libro del profesor de Filosofía Aaron James.

Para el profesor de la Universidad de Irvine, gilipollas es “esa clase de tipos que se creen autorizados para gozar de ventajas especiales en la vida cooperativa a partir de un sentido de la legitimación que les inmuniza contra las quejas de los demás. Y en tanto están inmunizados sienten que no tienen que respetar a los demás”. Pone como ejemplo a artistas como Picasso o Miles Davis, que creían que su talento les daba el derecho de situarse por encima de los demás.

Y lo peor de la personalidad de todas estas personas es que a pesar de que se saltan todos los límites de la convivencia (se saltan todas las normas, no pagan impuestos…) tienen la convicción de que son tan especiales que pueden hacer lo que quieran, porque para eso son genios. La certeza de que todo lo que hacen es moral y legal, simplemente se lo pueden permitir porque son especiales al resto de los mortales es lo que mejor les define. En una palabra, se creen Dios y exentos de toda responsabilidad.

La igualdad es un concepto que los gilipollas no conciben. Lo de mirar por encima del hombro es una actitud innata a ellos, porque, según su pensamiento, son pocos los que pueden presumir de tener su misma posición social, económica o intelectual. Nunca busques en ellos un gesto de complicidad, la empatía no es lo suyo.

Lo peor, es que como dice James, este tipo de personas van en aumento -y ya no solo los que son genios por naturaleza, sino todos aquellos que por salir en algún reality o haber tenido algún romance con un famoso, ya se piensan que han alcanzado un status social-. Por eso, el profesor de Filosofía propone primero alejarse de ellos, y si no se puede, no dejarse achicar por su supuesta superioridad, enfrentarse a ellos.

Todos somos mortales -de hecho cuando el señor de la guadaña viene, nadie se libra ni por más dinero que se tenga- y nos tenemos que dar a respetar. Así que, ya sabes, ¡saca a los gilipollas de tu vida!

Sobre el autor

Periodista y comunicadora, con experiencia en prensa escrita y en medios digitales. Mi personalidad gira en torno a la curiosidad por todo lo que me rodea y, especialmente, por los libros.

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