Narcos: ¿Héroes o villanos?

Narcos: ¿Héroes o villanos?

“Pues si medio mundo me quiere matar, contratemos al otro medio para que me defienda”. Pablo Emilio Escobar Gaviria (1949-1993)

Todo comenzó el día en que vislumbré el gigantesco cartel en plena Puerta del Sol de Madrid, en el que la plataforma de entretenimiento norteamericana Netflix, nos felicitaba la Navidad de parte del mayor narcotraficante de Colombia. Se trataba de promocionar una serie, es cierto, pero el desacertado texto que acompañaba a la publicidad no dejó indiferente a nadie, tampoco a mí: “Oh, blanca Navidad”, se leía sobre el rostro del actor Wagner Moura en el papel del Patrón del Mal.

Reconozco que me impactó y que no supe encajar que se trataba solo de una estrategia de marketing. Hasta entonces, a pesar de conocer la historia de Escobar, no tuve mayor interés en la serie. Pero aquel cartel que dio la vuelta al mundo, me hizo picar el anzuelo y le di directamente al play.

En lo puramente técnico la serie me parece que está fantásticamente hecha, la fotografía es buena, el montaje impecable y Moura en el papel de Escobar, inconmensurable. Solo le pondría un pero al desastroso doblaje de la serie, excesivamente forzado en algunas ocasiones, sobreactuado en otras, y cambiante según avanzan los capítulos.

Mi pasado humanístico me lleva siempre a ver más allá de lo que puramente se exhibe en una pantalla de televisión y, sin apenas saberlo, volé a la Colombia de los 80 y me rodeé de violencia, me aterroricé y me quedé paralizada al ver la capacidad un solo hombre para poner en jaque a un país entero que, aún a día de hoy, paga las consecuencias.

Pero, ¿qué quiere transmitir la serie? ¿Por qué en el inicio consigue que el espectador sienta una cierta simpatía por Escobar? ¿Fue un héroe que se convirtió en villano o tan solo un psicópata sin compasión?

Confieso que anoche terminé la primera temporada y dormí mal, muy mal. Tuve miedo, me dejó un sabor amargo la violencia que a medida que avanzan los capítulos se vuelve única y exclusivamente pornografía de la crueldad y la tortura.

Y esta mañana amanecí pensando que quizá todos los seres humanos tenemos algo de héroes y de villanos y que no me gustaría encontrarme a Wagner Moura yendo a comprar el pan. Por si acaso.

“Parafraseando a los sabios: Nadie puede pensar y golpear a alguien al mismo tiempo” . Susan Sontag (1933-2004). Novelista y ensayista estadounidense.

 

Sobre el autor

Lectora y viajera incansable.

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3 Comentarios

  1. JMSaa

    Existe en general una fascinación con el crimen organizado en la ficción. De ahí el éxito de las historias de la mafia italoamericana o de, ahora, los cárteles de México. Me vienen a la cabeza las novelas “El poder del perro” y “El cártel” de Don Winslow, que me encantan. Toda esa dinámica de salvaje Oeste que exudan las historias de organizaciones criminales es emocionante y conecta bien con el personal. Con Pablo Escobar pasa lo mismo. Al final es un delincuente que amasó un fortunón y que murió acribillado como muchos otros. Y sin embargo parece que en los últimos años se ha encumbrado como un mito del mal. La publi de Netflix, por cierto, me parece solo eso, publi. Orientada a impactar, claro, porque ahora todo tiene que hacerlo si quiere no pasar inadvertido en la catarata de estímulos que nos llega a diario.

    Un saludo.

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  2. Mencha

    Muchas gracias por tu acertadísimo comentario y por leerme. No sé si afortunada o desgraciadamente los seres humanos sentimos una extraña afición por la sordidez y la violencia, por generar mitos ya sean malos o buenos a los que venerar, aunque sea tan solo a través de la pantalla.
    Gracias de nuevo. Un saludo.

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  3. Salva Terceño

    Articulazo, Mencha Pardal!!!! Me encanta! Tienes un don. Te seguiré leyendo… Sobre la serie: Narcos es dura… en ocasiones, durísima. Pero es una magnífica serie. Basada en hechos y personajes reales que te estremecen, sobre un mundo que existiò y, en cierta forma, sigue existiendo.
    Personajes ricos, profundos, llenos de verdad: por ejemplo, vemos aspectos poco habituales como el lado oscuro de los buenos y el lado humano de los malos. Sòlo por eso ya merece la pena. Fuera tòpicos, clichés y estereotipos! Odio las series en que los personajes no cambian, no evolucionan. En esta serie, aparte de contar el HORROR quese vivió, narra la lucha desesperada y maquiavélica por acabar con él y la bajada a los infiernos de “los buenos” para conseguirlo.
    Sobre el anuncio: el mal gusto puesto al servicio del márketing. El publicidad, el fin también justifica los medios. Pero bueno, ya se nos ha olvidado.
    Enhorabuena!!!
    MAGNÍFICA LA FRASE DE SUSAN SONTAG!

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