Entrevista: Los paraísos y los infiernos de José Ángel Mañas

Entrevista: Los paraísos y los infiernos de José Ángel Mañas

Hay vida después de Historias del Kronen. José Ángel Mañas, el autor que saltó a la fama con 23 años por la publicación del célebre libro, acaba de lanzar Todos iremos al paraíso. Una obra que lo acerca al género Thriller con una historia plagada de infortunio y personajes que no son lo que realmente creen. Hemos tenido la oportunidad de charlar con el autor que mejor representó la Generación X en nuestro país sobre su libro y paraísos e infiernos en la tierra.

Realmente Todos iremos al paraíso es un libro adictivo de principio a fin, ¿Qué crees que lo hace tan magnético para el lector?

Creo que la clave está en la voz de la protagonista, una voz reflexiva, inteligente (espero), lúcida, que va organizando los eventos en el orden adecuado, haciéndolos inteligibles desde su óptica. Esa subjetividad que filtra los hechos puros y duros es lo que te lo hace atractivo. Es el arte del “story-telling” que tanto loaba Robert Louis Stevenson, uno de los grandes maestros de la ficción.

Cuéntanos de dónde surge la inspiración del personaje de Paz, protagonista de todo el infortunio posible dentro de la obra

Lo primero fue el nombre: quería que se llamara Paz, a sabiendas de que se iba a pasar toda la novela en guerra. En cuanto a las circunstancias exteriores, me he inspirado en alguna amiga cercana que efectivamente es jefa de prensa. Luego, por dentro, la he ido llenando de otras cosas. Un personaje a menudo es un Frankenstein en el que su autor junta retazos de varias personas. También, supongo, tiene algo de mí. En todo caso me hacía ilusión, por primera vez en mi carrera, meterme en la piel de una mujer e indagar en sus ideas, sus emociones, sus sensaciones. Después de muchas novelas con un prisma masculino, resultaba refrescante cambiar de óptica.

¿El azar es siempre tan salvaje?

La propia noción del azar es tremenda. Azar viene de un vocablo árabe que quiere decir –si no me equivoco- dado. Me gusta, a ese respecto, el verso de Mallarmé: “Un coup de dés jamais n’abolira le hazard”. El que las cosas estén no anula la realidad igual de apabullante y misteriosa de que pudieran no estar. Hay otro poema, hablando de dados y de la suerte, que me gusta también mucho. Termina así: “Dios mío, y esta noche sorda oscura,/ ya no podrás, porque la Tierra/ es un dado roído y ya redondo/ a fuerza de rodar a la aventura,/ que no puede parar si no en un hueco,/ en el hueco de inmensa sepultura.”

Esa es la esencia del azar. En la vida todo es aleatorio. A veces el azar nos castiga por las buenas obras, y nos recompensa las malas. Y viceversa, claro. A veces la vida también puede ser justa. Es sencillamente, aleatorio.

El título de la obra es demoledor, ¿de verdad todos iremos al paraíso?

Me gusta esa cancioncilla de Polnareff y el concepto tan democrático e irreverente de que al final iremos todos al paraíso, sí, cogidos de la mano, los yihadistas y el papa Francisco, etcétera. Visto que no hay ningún juez que regule nada, ¿qué más da, en el fondo, lo que hagamos? La moralidad es algo tan relativo, que resulta irrelevante.

Y desde otro punto de vista, ¿todos lo merecemos? Algunos ya están disfrutando del paraíso (fiscal) en la tierra

Je, je. Estoy tentado de decir que todos iremos al paraíso, menos los que ya están en Panamá. Los paraíso fiscales son una de las grandes lacras de la humanidad. Un agujero negro por el que se escapa la dignidad y la solidaridad. Además, basta uno solo para que el daño quede hecho. Es como un agujero en la bañera fiscal mundial.

Y los infiernos en vida, ¿se quedan sin recompensa?

El infierno, ahora mismo, está en Siria y en ciertos países del Tercer Mundo. En algunos sentidos se podría decir que el mundo actual es un gigantesco campo de concentración. Lo que pasa es que nosotros estamos del lado bueno de la verja.

El diseño de la portada es verdaderamente sugerente, ¿Paz desdibuja su propia imagen en el desarrollo de la trama?

Es una manera de verlo, efectivamente. Se podría decir que toda la novela desmonta esa ficción que ella se ha creído de ser quien controla todo en su vida. Esa convicción suya se desvanece, a medida que avanza la trama. Su propia imagen es una construcción que se hace ella de sí misma, y que los hechos van a destrozar paso a paso. Paz va a descubrir que quien creía ser es otra persona. “Je est un autre”, que diría Rimbaud.

¿Los monstruos interiores suelen parecerse a sus dueños?

Los monstruos son otro Frankenstein que fabricamos a base de retazos de nuestras debilidades. Los monstruos los tenemos siempre dentro. Por eso nos asustan tanto.

Eres un autor que se desliza con facilidad (y acierto) en diferentes géneros, ¿te quedarás en próximas obras en el thriller? ¿Darás el salto a otro género?

Es cierto que he ido cambiando, del realismo a la novela negra, la novela histórica, el thriller, el ensayo… Supongo que es una versatilidad natural mía. Por el momento, mi siguiente proyecto es una novela larga sobre el año 1936 que posiblemente se titule Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. En todo caso, con Todos iremos al paraíso tengo la sensación de haber descubierto el arte del suspense, y me ha gustado. Seguro que abundaré en el thriller.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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